Sri Lanka – La isla de los mil nombres

La primera vez que soñé con visitar la isla fue allá por los años 80. Aún se la llamaba Ceylan, aunque había cambiado su nombre oficial a Sri Lanka en 1972…

Índice

  1. Los nombres de Sri Lanka / ¿Por qué este destino? 
  2. Materializando el viaje / Elección del Tuk Tuk 
  3. El país
    1. Información General
    2. Negombo la amable puerta de entrada
    3. Las playas del Sur (Ciudades Coloniales)
    4. Las Tierras Altas (plantaciones de te y cascadas)
    5. La Zona Central: Templos y Cuevas Budistas
    6. Colombo
    7. El Viaje Continua 

1. Los nombres de Sri Lanka / ¿Por qué este destino? 

«Lanka», «Lankadvīpa», «Simoundou», «Taprobane», «Serendib» y «Selan» … la lagrima de la India, emerge del océano Índico como una joya resplandeciente. 

La primera vez que soñé con visitar la isla fue allá por los años 80. Aún se la llamaba Ceylan, aunque había cambiado su nombre oficial a Sri Lanka en 1972… o igual es que mi mente seguía seducida por las aventuras de Marco Polo (el primer Blogger viajero de la historia) que la llamaba asi y la definió, como “la isla más bonita del Mundo” en su “Libro de las maravillas”. 

Acababa de ver el nuevo video musical de los Duran Duran “Save a Prayer” (1982), íntegramente filmado en Sri Lanka, y ya a esa corta edad, despuntaba mi interés por todo lo exótico allende los mares. Posiblemente, mis hormonas adolescentes también tuvieron un papel relevante, perdiéndome  (en la más amplia de sus connotaciones) entre los acordes del videoclip, protagonizado por el atractivo cantante de la banda, que mis hermanos apodaban burlonamente Simón Bombón (Le Bon) y que a mí me tenía robado el corazón, y la razón… y navegaba con mis ojos pegados por el videoclip y con mi alma más allá de la pantalla, alrededor de sus costas, acariciando las playas de arena dorada, maravillándome de los verdes exuberantes de sus plantaciones de té y de los húmedos bosques tropicales, o caminando en silencio entre sus evocadores templos, junto a los monjes de túnica color azafrán.

Espiritualidad en cada rincón. Podía oler la fragancia de sus especias. El chasquido de las ramas ante la pisada de los gigantes grises, en plena tierra sagrada de los elefantes.

Tuve que esperar a crecer…. Mientras, me puse a ahorrar dinero haciendo de guía varios años por India, donde me topé con una de entre las cientas de hermosas historias de sus divinidades, y de entre ellas, la del Dios Mono Hanuman. Éste, devoto total al príncipe Rama describe, en el texto épico del Ramayana, como le acompañó, junto a su ejército de monos a rescatar a su esposa Sita, raptada por el demonio Ravana y trasladada a Sri Lanka. Hanuman tenía el poder de hacerse enorme y de una sola zancada podía poner un pie en la isla y mantener el otro en India. Pero su ejército de monos, carecían de ese poder y tuvieron que construir un puente que conectó la isla al continente. Ese puente se derrumbó con el paso de los años y a pesar de permanecer hundido, aún puede distinguirse su silueta a través de Google earth. El Puente de Adan o ‘Ram Sethu’ un camino que unía la isla Pamban en Tamil Nadú (India) con la Isla Mannar en (Sri Lanka) y que sigue rodeado de misterio porque en realidad los científicos no han podido dar una explicación exacta de cómo fue formado, pero lo que sí ha quedado comprobado es que aproximadamente en el siglo XV era una estructura transitable y que además lleva unos 7 mil años uniendo ambos territorios… como narra la leyenda… 

El primer intento real de llegar a Sri Lanka llegó en el 2006, el último año que pensaba guiar por India, antes de volver a casa con mi pareja de entonces para empezar una nueva vida…. Y ya que estaba tan cerca… pero 6 mes por India son “too much” intensidad y me apetecía pasar unas vacaciones en algún lugar totalmente distinto. Acabé por dar con mis huesos en Brasil. 

2020, por fin saco los billetes (lo de mi pareja, se acaba transformando en una familia con una nueva integrante, nuestra hija Alejandra) …y el covid, esta vez, nos deja en tierra. 

Y la verdad que las cosas pasan cuando tienen que pasar. 2023, 17 años después, por fin nos embarcamos rumbo a la isla, con mi hija ya adolescente, mano a mano.

2. Materializando el Viaje /Elección del Tuk Tuk  

Mientras armábamos el itinerario, decidimos, entre las 2, aventurarnos a hacer la ruta en Tuk Tuk. Algo que nos habían recomendado, unos años antes, Thais y Jon (Los Vius Viajeros) mientras surcábamos las apacibles y pintorescas aguas del Rio Li entre las poblaciones de Guillin y Yangshuo en el corazón de la China rural. Un trayecto en el que nos explicaron entusiasmados, su aventura por Sri Lanka y yo ya me podía visualizar recorriéndola. 

Y creo que ha sido la mejor idea que tuvimos. Práctico, se puede aparcar en cualquier lugar.  Es un vehículo tipo Vespa, con marchas, que corre entre 40 y 60 km/hora, pero que te da libertad absoluta, se mete por todos lados, y no consume apenas gasolina. Hay gasolineras para aburrir y es aconsejable llevar una botellita de medio litro con gasolina para el empinado trayecto de las tierras altas como reserva. Va cubierto, tiene 3 ruedas, que le da estabilidad, Tiene chubasqueros enrollados que precintan el tuk tuk cuando llueve., Tiene un pequeño espacio para las maletas en la parte posterior y que da la posibilidad de atarlas con bridas a los hierros de la carcasa, y los últimos modelos que vimos, llevaban hasta una vaca en el techo…  

¡¡todo ventajas!!  

El tuktukero que nos lo gestionó todo, nos dio una pequeña lección práctica de unos 15 min por las callejuelas cercanas a su casa… y salimos disparadas hacia las playas del Sur, antes de que se nos hiciera de noche. Tardé unos 50 km para acostumbrarme a las marchas y un par de días para los giros. Lo de la marcha atrás ya fue otro cantar y me llevó una semana, pero lo puedes hacer manualmente empujándolo o simplemente esperar a que la mayoría de los curiosos que se acaban acercando, acaben por ayudar, entre divertidos y sorprendidos. 

Para conducirlo se necesita un carnet, que puedes tramitarlo personalmente en Colombo, o por un módico precio de entre 20 a 30 euros, a través de la empresa que te lo alquila. Yo lo tuve claro, opté por la comodidad de tenerlo preparado (Pagant Sant Pere canta, como se suele decir).

3. El país 

3.1. Información General 

Empecemos por lo más importante, la seguridad, y para ello hay que hablar de las carreteras.  Las carreteras tienen un orden jerárquico indiscutible: buses y camiones en la cúspide de la pirámide; furgos, coches, motos, tuk-tuks, carromatos, peatones, animales y demás seres, por ese orden, en el subsuelo de la pirámide… asi que te encuentras en una de las peores opciones de la escala, y posiblemente el mantenerse cerca del arcén es la mejor de las ideas. 

Los buses son toda una experiencia religiosa. Los decoran los propios conductores y los colores más populares son rosa fucsia, azulón y verde pistacho, todos ellos estridentes y por dentro tuneados con brilli brilli y llenos de peluches. “Oh My God” es lo único que puedes acabar balbuceando. 

La gente en este país es absolutamente maravillosa, tranquilos, relajados, no te molestan ni en los lugares turísticos.  

La comida, extrañamente no es picante, personalmente me resultó bastante monótona, jugosa pero repetitiva, con los arroces (biriyani) parecido a la paella, los currys color amarronado y el Kottu, que me sabia bastante todo igual. Pero los zumos de frutas, estos si son la estrella sin duda alguna, en especial la fruta de la pasión y el mango. 

Los masajes ayurvédicos, son una especie de catarsis: sobre una mesa de madera enorme, te embadurnan de aceite hasta el tuétano y te dan unas friegas, donde no queda una sola contractura, al menos a la vista. Mi parte favorita es cuando te dan friegas por todo el cuero cabelludo como si no hubiera un mañana… a mí me parecía que era un preparatorio para una lobotomía y creo que es el método más efectivo, hasta la fecha, para conseguir dejar “la mente en blanco”, eso sí, te dejan” unos pelos”…. 

Es un país mayoritariamente budista, así que aquí me sentí como en casa. Además, por estas tierras se encuentran un par de las reliquias más importantes del budismo: El diente de Buda en Kandi y un retoño del árbol Bhodi bajo el cual se iluminó el Buda.

3.2. Negombo: La amable puerta de entrada. 

Negombo, la amable puerta de entrada al país y ciudad costera más cercana al aeropuerto es infinitamente mejor opción que meterse en la caótica y ruidosa Colombo y poder alquilar el tuk tuk para tener un comienzo más relajado. 

Nosotras optamos por entrar y salir desde aquí, aunque pasamos por Colombo. 

3.3. Las playas del sur (Ciudades Coloniales) 

Decidimos empezar la ruta circular por las playas del sur, ya que al final del viaje empalmábamos con Maldivas. 

La costa sur de Sri Lanka es una maravillosa amalgama de belleza natural, muy rica en historia y una pintoresca vida costera. Cada ola lleva consigo la historia de ese lugar que cautiva el corazón y despierta cada sentido. 

La carretera va pegada a la costa, no hay pérdida. Por la que vas atravesando infinitas y extensas playas de fina arena, en las que nos fue relativamente fácil avistar ballenas, delfines, pero el top de los tops, fue aparcar el tuk tuk en un recodo, y al ir a refrescarnos en una playa desierta, encontrarnos bañándonos entre Tortugas. 

Algunas veces, tomábamos algún desvío para acceder a playas más recónditas y escondidas donde apenas encontrábamos algún local paseando o pescando. 

Las playas hacen espacio a ciudades históricas, como la de Galle, que emerge como una reliquia viviente, con su fuerte neerlandés, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con sus murallas centenarias, que van contando historias de épocas pasadas. Calles empedradas y arquitectura colonial que van tejiendo un cuento que te transporta a un capítulo lejano de la historia, de comerciantes y colonos. 

La costa sur también alberga diversos templos y santuarios que reflejan la rica herencia cultural y religiosa de Sri Lanka. Templos como el de Dondra o el de Kataragama 

En los puertos pesqueros, el aroma salado del mar se mezcla con el bullicio de las actividades diarias. Barcos de pesca pintados con colores brillantes que regresan con su tesoro del océano, mientras los pescadores zancudos, apostados vistosamente sobre pilones en el mar, se convierten en poetas de la tradición marítima. 

Dormimos a los pies del Faro del Dondra, el punto más al sur de la isla, en una sencilla casa de pescadores locales, ubicada en un entorno idílico y por suerte coincidimos con las fiestas locales, lo que nos regaló el poder disfrutar de un extenso desfile de malabaristas, elefantes engalanados, y una amplia muestra de las costumbres y vestimentas locales. 

De camino hacia Las Tierras Altas, no puede faltar una parada en el parque nacional de Yala, donde la jungla se encuentra con la sabana. El Parque más visitado del país y el segundo más grande en extensión. Es en sus bosques tupidos, donde los rugidos distantes, revelan la presencia regia del leopardo, el señor supremo de Yala.

3.4. Las Tierras Altas      

     Los valles profundos y fértiles resguardan joyas ocultas: cascadas que caen desde alturas vertiginosas, formando hermosos hilos plateados hasta unas lagunas donde puedes sumergirte y aliviar el calor húmedo y pegajoso del viaje.  

Están bastante escondidas entre interminables y empinadas curvas que también ofrecen la posibilidad de hacer paradas en algunas de sus conocidas plantaciones de té y comprobar que posiblemente el té que tomamos en casa es de por aquí. 

Y de ahí a Las Tierras altas, una alfombra verde de plantaciones de té que va tapizando el paisaje hasta donde alcanza la vista. 

Se puede recorrer parte del trayecto en el mítico Tren, uno de los mayores atractivos turísticos del país: Las pequeñas estaciones, la comida ambulante y el contacto con la gente local son parte de ese encanto.  

Negociamos un taxista para que nos trasladara el tuk tuk hasta la siguiente estación y evitar el tener que volver a buscarlo… y fue una buenísima decisión.  

Por esta zona se puede realizar varios treks bastante populares, como Little Adams peak, donde algunos tramos del inicio comparten la caminata con las vías del tren, para acabar trepando entre escarpadas montañas y alcanzar templos escondidos en pequeñas cuevas, próximas a las cimas y con vistas espectaculares. 

El camino también está repleto de pequeños tesoros como la Torre de Ambuluwawa y varios recintos arqueológicos. 

3.5. La zona Central: Templos y Cuevas Budistas 

Toda la parte central de Sri Lanka, está considerada de importancia histórica y cultural ya que alberga posiblemente los tesoros más destacados del país. Comenzando por La antigua capital Kandy, cuyo templo principal es uno de los lugares de peregrinación más sagrados para los budistas ya que es donde se guarda el venerado Diente de Buda. 

Las Cuevas de Dambulla que albergan impresionantes estatuas y pinturas budistas. 

La Roca de Sigiriya es una emblemática fortaleza rocosa y Patrimonio Mundial por la UNESCO con impresionantes frescos y jardines, cuyo famoso ascenso tiene una recompensa indiscutible.

En esta zona, pudimos acercarnos a unos de los santuarios de elefantes más importante de toda Asia, la zona de Minneriya y Kaudala, reconocidos como uno de los lugares con mayor encuentro de elefantes del Mundo. Un inolvidable safari, entre lagos con bueyes, cocodrilos, aves … pero lo verdaderamente impactante fue ver toda esa cantidad de paquidermos en búsqueda de agua y comida sin atender nuestra presencia.

3.6.  Colombo: 

Los turistas en general la desaconsejan, pero a mí me encanta visitar las capitales. Suelen ser un fiel reflejo de hacia dónde se dirige el país. Caótica donde las haya, ruidosa y con polución. El calor hace que el asfalto se te pegue a las suelas. Aquí se entrelazan tradición y modernidad.  

Vale la pena acercarse al animado mercado de Pettah, donde no cabe un alfiler más, entre gentío y mercancías.  

Aquí se encuentra una de las pocas mezquitas del país, especialmente hermosa 

El frente marítimo brinda un pintoresco y refrescante lugar de encuentro a los jóvenes, residentes y visitantes. 

Con su arquitectura ecléctica y su paisaje urbano en constante evolución, evoca una sensación de dinamismo y promesa. Es un testimonio de la capacidad de una ciudad para reinventarse mientras abraza su pasado, ofreciendo a quienes la exploran una experiencia que va más allá de lo tangible, resonando en la esencia misma de Sri Lanka.

3.7. El Viaje Continúa 

Y para cerrar, no es tanto el conseguir llegar al destino deseado, que también aporta lo suyo. Este viaje era de los anhelados hace tiempo. No me suele suceder que haya una distancia tan grande en el tiempo desde que empiezo a ensoñar un destino hasta llevarlo a cabo. Cada viaje, me aporta mucho de auto conocerme. Este en concreto me ha procurado resituarme en mi paciencia y entender que todo sucede a su debido tiempo. Sin perder una pizca de ilusión en esa demora, tratando de no evadirme o restarle importancia buscando excusas por el hecho de no ir alcanzándolo.  

Siento que vivimos en un mundo de tanta inmediatez, que a veces me sucede que, consciente o inconscientemente voy enterrando los deseos para que no duela la frustración o la espera. 

Y lo que he aprendido es que esa espera trae sus grandes recompensas:  

Sri Lanka lleva un ritmo… tan humano (casi iba a decir lento, por eso de dónde vengo). Quizás es que no estaba preparada, hasta ahora, para disfrutar, para saborear este ritmo. 

Mi hija de 14 años me decía días atrás, lo tranquilo del viaje a Maldivas posterior que hicimos, al que podría volver a cada instante; y le pregunté por Sri Lanka, a lo que me contestó: si si, también me ha encantado, pero no es lo mismo. En Sri Lanka cada día requería de un esfuerzo (decidir donde ir, donde comer, donde dormir, de ver si nos salían elefantes por la carretera, mirar el paisaje y decidir donde parar, calcular gasolina…. En definitiva, Vivir… y vivir requiere destinar tu energía vital a estar presente en el momento, a cada momento. 

Así que, para cerrar, Gracias Durán Durán por inspirarme… como no me di cuenta en aquel momento de que la letra de vuestra canción «Save a Prayer» (ahórrate decir una oración por mi ahora y guárdatela para mañana), era precisamente una invitación a estar presente en el momento y disfrutar de la vida sin preocuparte por el mañana, invitado a vivir la vida y aprovechar al máximo lo que se ofrece en el presente, en cada momento… que mañana será otro día… 

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